martes, 7 de mayo de 2013

Punteando



Pocas cosas hacen más feliz a Mateo que cuando me ve sacar mi costurero, donde tengo todo el material relacionado con mi proyecto de punto de cruz. Se le ilumina la cara y enseguida me pregunta si me puede ayudar. Su ayuda consiste en tirar de la aguja y el hilo lentamenteeeeeee, muy lentamenteeeee....jaja... y aunque tardo más si el me ayuda no puedo dejar de negarle ese ratito en el que los dos estamos juntos haciendo algo que nos encanta. Le encanta venir conmigo a la mercería a comprar el hilo, le gusta buscar por número la madeja que vamos a utilizar y dibujar con un rotulador fluorescente los puntos que ya hemos bordado.
He intentado que el borde su propio tejido, dándole una aguja lanera y unas hebras de hilo pero se le escapa el hilo y se me frustra. Creo que tendremos que esperar un poquito más. Todavía es pequeño. Mi pequeño.




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